jueves, 29 de enero de 2009

Cambiar de piel.

Me estoy leyendo el libro "Crianza. Violencias invisibles y adicciones" de Laura Gutman. Encuentro que las reflexiones que describe en el libro están bien basadas en la experiencia y aunque muchas veces se refiera específicamente a la etapa del puerperio pienso que también podría aplicarse a cualquier otra etapa de la mujer que ha pasado por ese momento.

Mi vivencia personal me delata y me sumerge una y otra vez en aquel momento. De forma que no queda olvidado aquel mundo de sensaciones extrañas como si fuera una etapa difusa y limitada en el tiempo, sino que a día de hoy soy lo que soy desde que Xavier nació, porque ese fue el instante en que mi vida cambió para siempre… y me siento bien identificada todavía con muchas reflexiones referenciadas a esa etapa tan enigmática, como es el puerperio de la mujer.

La idea de haber sanado mis adicciones durante aquel período me resultó sorpresiva e interesante tal y como lo describe el libro. En esa etapa en que te encuentras día y noche con un bebé en brazos, durante el cual renuncias drásticamente a tus costumbres anteriores sobreponiendo el bienestar y la dedicación a ese pequeño ser, puedes llegar a pensar que estás enloqueciendo por momentos. Te sientes tan distinta en tan poco tiempo que tu reloj interno, que últimamente solo marca horas de cansancio, parece que se desestabiliza. Sí, estás renunciando a tus adicciones. Y lo que parece período de adaptación te resulta difícil de sobrellevar a veces.

Es en ese momento en que descubres tu persona, quién eres realmente, libre de matices, sin un café, unos amigos y unas cañas, sin obligaciones sociales... sin historia anterior. Tal cual tú eres... con ese sentimiento asfixiante que te sabe a soledad absoluta con tu hijo en brazos... y que te recuerda que tu "yo" más natural e instintivo también ha nacido.

Es curioso que me sienta diferente persona desde entonces. Las prioridades cambian... Resuelves la tentación al café, a las tardes de cañas con los amigos, resuelves tu impaciencia hacia aquellas cosas que considerabas tan vitales. Es como un “ayuno” social que provoca curación ciertamente. Pero eso no lo descubres hasta más tarde... cuando el café, las cañas y la impaciencia vuelven a buscarte y tú te sientes más libre del pasado que nunca... Es como reinventarte y cambiar de piel.

2 comentarios:

Paula dijo...

hola

a mi también "me acierta" Laura Gutman en muchas cosas, estoy leyendo La Maternidad y el
Encuentro con la Propia Sombra y se lo recomiendo a todo el mundo. He llegado a tu blog por un comentario tuyo en el de Armandilio y me encanta, enhorabuena.

La Mami de Xavier dijo...

Tal vez ese sea el próximo libro. Gracias por leerme! ;-)